Space Trip: Un viaje a la psicodelia. Por Constanza Bustos

El festival Spacetrip esta hecho a pulso y amor. Esta fue su primera edición en Lonquén, a 40 kms. de Santiago. El lugar era un campo al aire libre, residencia de Felipe Vidal, donde podías acampar tranquilamente. Luego de armar carpa, un túnel psicodélico con luces estroboscópicas nos esperaba para llegar a un espacio donde habían dos ambientes. El primero era un escenario con telas blancas soldado con paciencia por Richard Zuñiga y diseñado por Daniela DeFilipi y Barbara Larraín. Allí se proyectaban en una tela los diseños visuales de David Freackz que generaron durante todo el festival una atmosfera espacial y mental única. El segundo era un quincho donde se podía bailar música tecno con diferentes dj como Julio, Lukas y Sad Mondays.


Los organizadores Nicolás Colombres y Joshua Brierley lograron parar este festival en solamente un mes y medio, dando cuenta del trabajo y dedicación que pusieron ellos en conjunto con su equipo. Este evento muestra que la autogestión funciona cuando hay buena disposición. Atrás la montaña se enaltecía, el cielo brillaba y algunos recordaron el lugar por los Hornos de Lonquén y a los detenidos desaparecidos. Sin duda el espacio estaba cargado con energía positiva, memorial y psicotrópica.

La música en esta ocasión buscaba el viaje. Era un festival de nicho. Todas las bandas que tocaban en el escenario, si bien se diferenciaban unas con otras, tenían una palabra en común: Psicodelia.
La jornada comenzó con la banda Odio Sensible, una intro y la canción Gato Negro. Ellos ya tienen dos singles lanzados llamados “De mente” y “Magdalena” y pronto sacarán un mini álbum llamado Depresión posparto. A esta hora el público venía llegando, conociendo el lugar para instalarse y escuchando de fondo a esta banda, que con seis temas tocados logró generar un ambiente familiar e introductorio.

Vorágine como siempre nos llevó a un viaje de voz con Cotiño Gómez. La batería era tajante y el desplante escénico de cada uno de los integrantes muestra que ya saben moverse, cautivar y tener una presencia con soltura en el escenario. Estos comenzaron con El vacío y la nada, siguieron con El yunque y terminaron ,con el cielo oscureciéndose, con la canción Un descenso al Maeltrom.

Luego vinieron Los Tabanos Experience, quienes para describirlos utilizaré las palabras improvisación y originalidad. Ellos juegan con su música generando un ambiente extasiado y único. La voz de Daniela DeFillipi es una performance de sentimiento, ella sube al escenario cuando siente que debe cantar. En su música no hay esquemas ni preparación previa y es esto mismo lo que los distingue de otras bandas.

Siguió después Alasido, que por su parte se presentaron cuando los ánimos ya estaban de fiesta. Ellos ya tienen dos discos editados, el primero homónimo y el segundo llamado Ciegos en la Ruta. Al escucharlos caigo en la percusión, en una psicodelia nueva y oigo la voz que se destaca con sus líricas. Coquetean con el shoegazing pero su aceleración, su calma y lo hipnótico no me permite encasillarnos. Lo multifacético es lo que los destaca.

Siguió Travis Moreno, quienes son oriundos de Quillota. Estos desplegaron sus alas a la lírica, a la poesía y a la mezcla de un rock viejo a uno más experimental. El vocalista sin polera homenajea entre sus canciones al escritor César Vallejo, mientras el teclado se presenta acaparando la atención y la música se introduce fuerte y se introduce en cada uno de nosotros. Los diferentes efectos, un bajo expandido y el delay abren la posibilidad de entrar en un viaje visual e interno. Hay pasajes espirituales, dolorosos, cósmicos y hasta chamánicos en su música.

La sicodelia siguió con Maff y Psychotropics. Estos últimos se presentaron cuando ya el festival estaba ascendiendo. Ellos me recuerdan a Pj Harvey, a The Ganjas y hasta tienen un tinte de Yeah Yeah Yeah. Esto es gracias a la presencia nuevamente de Daniela Defilippi, quien logra con su voz generar una presencia femenina fuerte, fantasmal, la cual recorre los cuerpos y rompe con las voces masculinas que casi siempre escuchamos en el rock. Estos comenzaron con la canción Ritual, siguieron con Casablanca, Efectos, entre otras, para terminar con Salem.

Pies de Plomo prosiguió la noche. Estos se destacan por su stoner rock mezclado con influencias punk. Tienen un sonido propio que se arriesga con la batería y la voz cruda de Pedro Ogrodnick. Sonaron canciones como Criatura en la Ciudad, Blues de Plomo y Plutón.

Ya en la medianoche, cuando el frío y la humedad empezaban a calar los huesos se presentó la mítica banda Yajaira Oficial, la cual logró parar a todos del suelo, levantarse, mover el cráneo, bailar y cabecear. Claramente hicieron la fiesta psicodélica pesada de la jornada.

Luego vinieron Cola de Zorro y The Slow Voyage. Esta última banda claramente tiene una base de rock psicodélico pero juega con distintos tipos de influencia de rock de los años 60’ y 70’. Hay un enfoque y desenfoque en su clasificación. Pasan del shoegaze a melodías tristes, a lo alucinógeno, al viaje espacial, a la caja de sonidos, a los pasajes psicodélicos con letras melancólicas. Así comenzaron con una intro larga para luego tocar temas como All the days, Will you be back, Tomorrow y terminaron con la lisérgica Sunset.

Para finalizar, a eso de las cinco de la mañana, se presentó Vago Sagradoo haciendo un recorrido por toda su discografía. La fogata al medio de la cancha ya tenía conversaciones místicas entre los espectadores y a lo lejos sonaba K is Kool, Fire in your Head, Centinela. Ya estábamos viendo por pura intuición una alfombra bajo el océano. Terminaron con Ciudad Fantasma.

Este festival es una necesidad, es un logro, es cariño por la música. Es casi urgente generar estos ambientes, en donde la convivencia, el apoyo, la diversidad se logran en medio de una hermandad musical.

Artículo escrito por Constanza Bustos de la Comunidad All Carajo

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